Asociación Mexicana de la Dalia o Acocoxochitl, A.C.
Asociación Mexicana de la Dalia o Acocoxochitl, A.C.
ORIGEN
 
El género Dahlia es nativo de México con 41 especies, por lo que la biodiversidad del género está concentrada en nuestro territorio.

 
DESCRIPCIÓN BOTÁNICA

 
El género Dahlia forma parte de la familia botánica Asteraceae (Compositae) Tribu Heliantheae.

 
La mayoría de las dalias son plantas herbáceas o arbustivas, a veces epífitas o trepadoras. Las herbáceas son anuales, pues su follaje desaparece en el invierno, pero sus raíces tuberosas quedan enterradas, de donde brotan nuevas plantas en la siguiente estación de lluvias. Las arbustivas son perennes y en lo general tienen raíces tuberosas muy desarrolladas. Sus tallos son huecos (de ahí su nombre en Náhuatl "acocoxóchitl": acoco hueco, xóchitl flor, flor de tallo hueco) o compactos y, las hojas son opuestas, simples a tripinnadas-compuestas. Las flores están compuestas de varias estructuras (compuestas) que en conjunto se denominan cabezuelas; las flores líguladas (en forma de lengua) ubicadas al exterior, cuya apariencia es similar a la de un pétalo, (de diversos colores excepto azul y verde); y las tubulares o flores de disco de color amarillo o morado, que asemejan un escudo, ambas están dispuestas sobre una base común llamada receptáculo. En conjunto forman la cabezuela o capítulo. En la actualidad, las dalias que nosotros llamamos dobles han incrementado el número y tamaño de flores líguladas. Fruto (comúnmente referido como “semilla”) seco, de una sola semilla e indehiscente llamado “aquenio” generalmente de forma oblanceolada.

 
IMPORTANCIA EN EL MÉXICO PREHISPÁNICO

 
En Mesoamérica prehispánica, las Dalias silvestres eran conocidas comúnmente con el nombre de “acocoxóchitl”, “acocotli”, o “cohuanenepilli” (Náhuatl; tallos huecos con agua), entre otros nombres autóctonos otorgados por los indígenas de México, fue una planta muy arraigada a nuestra cultura y tradiciones desde tiempos precolombinos ya que poseía una gran cantidad de usos: ornamental, alimenticia, medicinal, ceremonial y ahora se sabe que también tiene propiedades forrajeras. Los nativos utilizaban esta planta contra la tos crónica, como tónico diurético, diaforético (sustancia que ayuda a controlar la temperatura), y contra los cólicos. En la actualidad los indígenas mixtecos de Oaxaca siguen consumiendo los tubérculos frescos de dalias silvestres para obtener carbohidratos y agua.
 
Las referencias bibliográficas que documentan la antigüedad de la Dalia en México son dos principalmente: El Códice Badiano donde aparece una planta denominada “Cohuanenepilli” aun cuando la ilustración es muy estilizada, se logra visualizar una “Flor Sencilla (cabezuela) que se supone es D. coccínea.
 
 
La segunda evidencia es el trabajo de Francisco Hernández conocido como Historia Natural de las Plantas de la Nueva España.  Su dibujo muestra claramente una “flor doble con forma de Pelota” considerada una dalia de jardín. Lo anterior permite suponer que las dalias mexicanas fueron plantas muy importantes entre los aztecas, por lo que su domesticación se produjo antes de la llegada de los españoles.

En el Museo Arqueológico de Xochimilco, México se exhiben algunas formas florales talladas en piedra, que corresponden a la cultura Xochimilca, (anterior a la cultura azteca) lo que se interpreta como una dalia de forma sencilla, con lo que se comprueba la importancia de esta flor entre los floricultores de la cultura Mexica.

MIGRACIÓN A EUROPA

Las dalias fueron introducidas exitosamente en Europa a finales del siglo XVIII, vía España. En 1789, Don Vicente Cervantes, primer catedrático de botánica, Director del Jardín Botánico Virreinal de la Ciudad de México y miembro de la Real Expedición Española, envió semillas de varias flores mexicanas al abate Antonio José Cavanilles y Palop, quien fungía como profesor y director del Jardín Botánico Real de Madrid. José Cavanilles recibió y cultivó las semillas; con las plantas que crecieron elaboró las primeras descripciones botánicas de algunas de ellas, incluyendo el género Dahlia, en honor a Andreas Dahl, botánico sueco discípulo de Linneo. Así fue como se publicó Dahlia pinnata como la primera especie del género en un volumen de sus Icones et Descripciones Plantarum.

DISPERSIÓN Y CULTIVO


Es importante mencionar que aun cuando las primeras semillas de dalia, llegaron a España como resultado de las expediciones enviadas por la corona Española, el material genético que el naturalista alemán Alexander von Humboldt colectó durante su exploración por territorio mexicano en 1803-04, constituyó la base genética que amplió y diversificó la horticultura de la dalia en Europa.

El resultado del mejoramiento genético produjo, entre otros caracteres, la variación en el tamaño de la flor, su color, incremento en el número de flores con lígulas anchas (conocidas comúnmente como pétalos de las flores), así como una disminución en el número de flores del disco y curvatura de las lígulas.

Años más tarde se distribuyó material de propagación por todos los jardines botánicos de Europa (Francia, Alemania e Inglaterra), donde se publicaron descripciones e ilustraciones de sus flores (1828-1890). En contraste la publicación de materiales bibliográficos provenientes de España, se inició hasta 1890.

El incremento en el número de libros publicados sobre el cultivo de la dalia durante el siglo XIX, muestra el interés exponencial de esta planta en países no españoles.

A partir de materiales introducidos por A. von Humboldt, el interés por cultivar dalias en estos países fue en aumento, para 1817 ya se habían desarrollado más de 75 variedades de dalias cultivadas en los jardines de Leipzig, Alemania. En 1841 un comerciante inglés obtuvo más de 1200 formas hortícolas. Actualmente, de acuerdo con la International Registry of Dahlias of the Royal Horticultural Society (RHS, designada en 1966 como una Autoridad Internacional de Registro), existen más de 50000 variedades con diferentes nombres que se publican en los catálogos de plantas de ornato.

La dalia llamada D. juarezzi de acuerdo a los registros escritos este tubérculo, llegó a Holanda desde México en 1872. Posteriormente en 1874, fue introducida al Reino Unido por W. Cullingford un vicepresidente de la Sociedad Nacional de la Dalia del Reino Unido. La dalia adquirió la misma importancia ornamental que el tulipán holandés.

En el siglo XIX se crearon los primeros grupos dedicados al cultivo, estudio y mejoramiento de las formas conocidas, así se consolidaron las sociedades Nacionales de la Dalia en Inglaterra (1881) y Francia.

VUELTA A MÉXICO

Continuando con el intercambio de materiales entre el Nuevo y el Viejo Mundo, a mediados de 1800, llegaron a México las primeras formas modificadas de dalia, de acuerdo con algunas fuentes pictóricas que datan la presencia de flores dobles en los jardines mexicanos de las colonias nobles de la ciudad de México.

En la actualidad en México las dalias se cultivan por tubérculos de diferentes y numerosas formas, colores y tamaños, como plantas de ornato, muchas de éstas importadas de Holanda y otras reproducidas por los propios productores. Cada año se lleva a cabo la exposición de la dalia en los Viveros de Coyoacán, México donde se premia la flor más bella y mejor cultivada, influyendo en la inventiva y creatividad de los horticultores mexicanos para conocer e incluso ahora exponer las plantas silvestres en sus diferentes especies.

CIELO DE MIRIAM

En 2011 se registra la primera variedad de dalia obtenida en México, denominada Cielo de Miriam.





 
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